Dependencia y Cuidados en la Vejez

Un nuevo reporte del Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro, proyecto que surge de la alianza entre la Universidad Católica y Compañía de Seguros Confuturo, destacó que las personas mayores con menos educación presentan más cuadros de dependencia.

Aunque la dependencia se vincula comúnmente con una condición física o de salud, es necesario comprender que es en mayor medida una problemática de carácter social, indica el estudio. Según la Organización Mundial de la Salud, ocurre cuando las personas no son capaces de desempeñar por sí mismas las actividades de la vida cotidiana y deben requerir apoyo de otras para realizarlas. Es importante considerar que, si bien los cuadros de dependencia funcional son más prevalentes en las personas de mayor edad, no son una característica inherente de la vejez.

Los antecedentes proyectados por el reporten muestran que, mientras solo el 5% de las personas 60+ con estudios universitarios son dependientes, el 32% sin educación formal se encuentra en situación de dependencia. Por su parte, la diferencia existente entre quienes tienen estudios superiores y aquellos con educación básica y media/técnica también es relevante, presentando 12 y 6 puntos porcentuales de diferencia respectivamente.

Junto con ello, el análisis arroja que, en las zonas rurales, que suelen tener índices de pobreza más elevados y un mayor porcentaje de habitantes 60+, hay también más personas mayores dependientes. Ñuble, es la región con el nivel más alto de población rural (30,6%) y de población envejecida (22,6%), y es la que tiene la tasa más elevada de personas 60+ dependientes (20%). Le siguen la Región del Maule y Valparaíso con un 17%; La Araucanía con 16% y Los Lagos con 15%. Todas ellas superan el 20% de población 60+ y 26% de población rural, con excepción de Valparaíso (9%). No obstante, esta región es la que presenta la proporción más elevada de población 60+ del país (23,3%).

En cuanto al género, el 17% de las mujeres 60+ presenta algún grado de dependencia, versus un 11% de los hombres sobre esta edad. Al respecto, María Beatriz Fernández, integrante del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento (CEVE-UC) y del Instituto MiCare afirma que “las mujeres tienen a lo largo del curso de la vida una serie de desventajas en comparación con los hombres, que van haciendo que la dependencia en la vejez tenga cara femenina. Estas desventajas se ven en términos económicos, en no poder acceder al mercado laboral, tener baja escolaridad y en que viven más, todo se suma”.

A lo anterior se suma que las tareas de cuidado recaen en mayor medida en las mujeres, por lo que se habla de una feminización del cuidado. Mientras que el 28% de los resguardos entregados a personas 60+ en situación de dependencia lo llevan a cabo hombres, el 72% lo realizan mujeres. Además, el 52,7% de personas mayores con algún grado de dependencia son asistidos por un integrante del hogar y sólo un 16,5% corresponde a personas externas. El 26,8% son cuidados tanto por personas que integran el hogar como por personas externas y de este último grupo, sólo el 10% es remunerado.

Susana González, geropsiquiatra e integrante del CEVE-UC y del Consejo Consultivo del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, explica que “los cuidados también han experimentado un cambio por el aumento en la longevidad. Antiguamente, las cuidadoras eran las esposas, pero hoy estamos viendo que hay hijas mayores de 60 que están cuidando a sus padres más envejecidos, entonces el grupo de mujeres mayores que están cuidando a alguien ha aumentado enormemente, a pesar de que a su vez también son personas con fragilidades, enfermedades crónicas e incluso limitaciones físicas”.

Frente a esta problemática, los expertos refuerzan la importancia de avanzar hacia una sociedad más inclusiva, que garantice la participación de las personas mayores, pero también un mejor acceso a salud, educación, infraestructura y seguridad social.

En diferentes países se han establecido Sistemas Nacionales de Cuidados (SNC) y actualmente en Chile hay propuestas en esa línea, lo que cobra mayor relevancia si se considera que hoy en Chile un 12% de las personas son del segmento 60+ y se pronostica que al 2050 este porcentaje alcanzará el 30%, con una esperanza de vida de 83 años para las mujeres y de 77 años para los hombres.

Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, destaca que “este estudio permite dar visibilidad a una temática de gran relevancia como es la dependencia del segmento 60+, situación que tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de las personas mayores, por ello, es fundamental que todos los actores se involucren de manera activa para encontrar soluciones que logren generar cambios en el mediano y largo plazo”.

Sobre el Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuroEl Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos