Más de un tercio de las viviendas con problemas de calidad habitacional en Chile está en manos de personas mayores. Así lo revela un nuevo reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “Vivienda y envejecimiento en Chile: desafíos para la política habitacional”, según el cual el 37% del déficit habitacional cualitativo del país, equivalente a 454.795 viviendas, corresponde a unidades cuya jefatura recae en una persona mayor.
El informe advierte que el debate público sobre la crisis de vivienda se ha concentrado en el acceso. Esa mirada ha dejado en segundo plano una dimensión igualmente urgente: la calidad de las viviendas que ya se habitan y si responden a las necesidades de quienes envejecen en ellas. Problemas como humedad, materiales deficientes, falta de espacio o instalaciones inadecuadas configuran lo que se conoce como déficit habitacional cualitativo.
“La vivienda es un determinante central del bienestar en la vejez, ya que condiciona autonomía, seguridad, redes de cuidado e integración comunitaria. En un contexto de envejecimiento acelerado y transformación de los hogares, el desafío habitacional no puede limitarse al acceso, sino que debe incorporar condiciones de habitabilidad, accesibilidad y adecuación a necesidades de una población cada vez más envejecida. Avanzar en esa dirección es clave para promover trayectorias de envejecimiento más seguras y autónomas en el propio hogar”, señaló Valentina Jorquera, investigadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.
Al año 2024, los hogares con presencia de personas mayores ya representaban un 38,9% del total nacional, equivalente a 2.777.703. Dentro de este grupo, los unipersonales se han triplicado en menos de dos décadas, pasando de un 12,9% en 2006 a un 21,1% en 2024, lo que corresponde a 584.712 casos.
Mientras la falta de viviendas para personas mayores bajó a 105.595, los problemas de calidad aumentaron de manera sostenida: las jefaturas mayores pasaron de representar el 29% del déficit habitacional cualitativo en 2006 al 37% en 2024.
El reporte entrega cifras contundentes sobre las crecientes formas de inseguridad residencial que afectan a este segmento, entendidas como situaciones de inestabilidad en la tenencia y en las condiciones de la vivienda: arriendo informal, viviendas cedidas o irregulares y hacinamiento. Las jefaturas mayores superan hoy los 2,3 millones y su brecha de género prácticamente se eliminó (50,7% hombres y 49,3% mujeres). Aunque el 75,4% reside en vivienda propia, la cifra cae 11 puntos porcentuales frente al 86,4% registrado en 2006, mientras la tenencia informal subió de un 9,3% a un 15,2% en el mismo periodo.
A esto se suma el impacto del costo de la vida sobre la capacidad de pago: las jefaturas mayores que destinan más del 30% de sus ingresos a gastos asociados a la vivienda casi se duplicaron, saltando de 41.033 en 2011 a 123.776 en 2024.
La situación más crítica se refleja en quienes no tienen un lugar adecuado donde vivir: más de 21 mil personas de 60 años o más residen en campamentos, con especial concentración en la región de Valparaíso, donde se registran 7.518 casos. Cerca de 4 mil se encuentran en situación de calle.
A medida que las capacidades funcionales cambian con la edad, problemas arquitectónicos básicos, como la falta de ascensores en edificaciones de altura, generan pérdida de autonomía y un aislamiento social progresivo.
El estudio concluye que el 74,3% de las viviendas afectadas presenta un único requerimiento abordable (principalmente de habitabilidad). Sin embargo, los programas públicos actuales carecen de una evaluación y adaptación funcional sistemática que responda a las necesidades de la vejez y del envejecimiento en el propio entorno (ageing in place).
Frente a este escenario, el Gerente General de Compañía de Seguros Confuturo, Mauricio Fasce, afirmó que “el cambio demográfico de nuestro país exige repensar el alcance de las políticas públicas, y para ello es necesario contar con información de calidad, como la que ponemos a disposición a través del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, de manera de avanzar con mayor efectividad en la construcción de un país que reconozca la nueva longevidad y contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas mayores”.
Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo
El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo es una alianza que busca visibilizar la realidad de las personas mayores en Chile. A través de la investigación y el análisis de datos, el Observatorio entrega orientaciones para la política pública en un contexto de envejecimiento acelerado, aportando evidencia sólida para la toma de decisiones y la mejora de la calidad de vida en la vejez.