El 37% de las viviendas con problemas de calidad  en Chile corresponde a hogares liderados por personas mayores.

<strong>El 37% de las viviendas con problemas de calidad  en Chile corresponde a hogares liderados por personas mayores</strong>.
El 37% de las viviendas con problemas de calidad  en Chile corresponde a hogares liderados por personas mayores.
  • El reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo advierte que esta situación se ha agravado en los últimos años, en un contexto de menor tenencia de vivienda propia y mayor carga financiera para los hogares mayores. Hoy, más de 21 mil personas mayores viven en campamentos en el país.
  • El estudio plantea la necesidad de repensar la política habitacional, avanzando desde una lógica centrada únicamente en el acceso a la vivienda hacia una mirada que considere también condiciones adecuadas para envejecer en éstas.

Más de un tercio de las viviendas con problemas de calidad habitacional en Chile está en manos de personas mayores. Así lo revela un nuevo reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “Vivienda y envejecimiento en Chile: desafíos para la política habitacional”, según el cual el 37% del déficit habitacional cualitativo del país, equivalente a 454.795 viviendas, corresponde a unidades cuya jefatura recae en una persona mayor.

El informe advierte que el debate público sobre la crisis de vivienda se ha concentrado en el acceso. Esa mirada ha dejado en segundo plano una dimensión igualmente urgente: la calidad de las viviendas que ya se habitan y si responden a las necesidades de quienes envejecen en ellas. Problemas como humedad, materiales deficientes, falta de espacio o instalaciones inadecuadas configuran lo que se conoce como déficit habitacional cualitativo.

“La vivienda es un determinante central del bienestar en la vejez, ya que condiciona autonomía, seguridad, redes de cuidado e integración comunitaria. En un contexto de envejecimiento acelerado y transformación de los hogares, el desafío habitacional no puede limitarse al acceso, sino que debe incorporar condiciones de habitabilidad, accesibilidad y adecuación a necesidades de una población cada vez más envejecida. Avanzar en esa dirección es clave para promover trayectorias de envejecimiento más seguras y autónomas en el propio hogar”, señaló Valentina Jorquera, investigadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.

Al año 2024, los hogares con presencia de personas mayores ya representaban un 38,9% del total nacional, equivalente a 2.777.703. Dentro de este grupo, los unipersonales se han triplicado en menos de dos décadas, pasando de un 12,9% en 2006 a un 21,1% en 2024, lo que corresponde a 584.712 casos.

Mientras la falta de viviendas para personas mayores bajó a 105.595, los problemas de calidad aumentaron de manera sostenida: las jefaturas mayores pasaron de representar el 29% del déficit habitacional cualitativo en 2006 al 37% en 2024.

El reporte entrega cifras contundentes sobre las crecientes formas de inseguridad residencial que afectan a este segmento, entendidas como situaciones de inestabilidad en la tenencia y en las condiciones de la vivienda: arriendo informal, viviendas cedidas o irregulares y hacinamiento. Las jefaturas mayores superan hoy los 2,3 millones y su brecha de género prácticamente se eliminó (50,7% hombres y 49,3% mujeres). Aunque el 75,4% reside en vivienda propia, la cifra cae 11 puntos porcentuales frente al 86,4% registrado en 2006, mientras la tenencia informal subió de un 9,3% a un 15,2% en el mismo periodo.

A esto se suma el impacto del costo de la vida sobre la capacidad de pago: las jefaturas mayores que destinan más del 30% de sus ingresos a gastos asociados a la vivienda casi se duplicaron, saltando de 41.033 en 2011 a 123.776 en 2024.

La situación más crítica se refleja en quienes no tienen un lugar adecuado donde vivir: más de 21 mil personas de 60 años o más residen en campamentos, con especial concentración en la región de Valparaíso, donde se registran 7.518 casos. Cerca de 4 mil se encuentran en situación de calle.

A medida que las capacidades funcionales cambian con la edad, problemas arquitectónicos básicos, como la falta de ascensores en edificaciones de altura, generan pérdida de autonomía y un aislamiento social progresivo.

El estudio concluye que el 74,3% de las viviendas afectadas presenta un único requerimiento abordable (principalmente de habitabilidad). Sin embargo, los programas públicos actuales carecen de una evaluación y adaptación funcional sistemática que responda a las necesidades de la vejez y del envejecimiento en el propio entorno (ageing in place).

Frente a este escenario, el Gerente General de Compañía de Seguros Confuturo, Mauricio Fasce, afirmó que “el cambio demográfico de nuestro país exige repensar el alcance de las políticas públicas, y para ello es necesario contar con información de calidad, como la que ponemos a disposición a través del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, de manera de avanzar con mayor efectividad en la construcción de un país que reconozca la nueva longevidad y contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas mayores”. 

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo es una alianza que busca visibilizar la realidad de las personas mayores en Chile. A través de la investigación y el análisis de datos, el Observatorio entrega orientaciones para la política pública en un contexto de envejecimiento acelerado, aportando evidencia sólida para la toma de decisiones y la mejora de la calidad de vida en la vejez.

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Ocio en la vejez: El 91% de las personas mayores en Chile centra su tiempo libre en el consumo televisivo y audiovisual
Ocio en la vejez: El 91% de las personas mayores en Chile centra su tiempo libre en el consumo televisivo y audiovisual

  • El estudio revela que, aunque el 87% de quienes tienen una alta diversidad de actividades declara estar satisfecho con su vida, persisten brechas críticas: las mujeres y personas de menores ingresos enfrentan mayores restricciones para acceder a un ocio recreativo y social.

Santiago, 4 de mayo de 2026. El uso del tiempo libre ha dejado de ser un aspecto residual para convertirse en un pilar del bienestar subjetivo en la vejez. Según el reporte N°43 del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “El tiempo libre y el ocio en la vejez: usos, significados y desigualdades”, el ocio en Chile hoy está marcado por una fuerte concentración de actividades en el entorno inmediato de la persona mayor y una reorganización selectiva de actividades a medida que se avanza en edad.

Los resultados del reporte evidencian que el ocio en la vejez trasciende la simple ocupación del tiempo, siendo un factor clave para la salud mental y la integración social. No obstante, el estudio advierte que el descanso sigue siendo un recurso profundamente desigual: el nivel socioeconómico y la sobrecarga de labores de cuidado restringen el acceso al tiempo libre, afectando principalmente a las mujeres e impidiendo que el derecho al disfrute se ejerza de forma equitativa.

Radiografía del ocio: Entre la pantalla y la conversación

La radiografía del uso del tiempo, basada en la última Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), destaca que el uso de medios de comunicación es la actividad más transversal de la población mayor, alcanzando una participación del 98%. 

En un día tipo, ver televisión o videos lidera las prácticas recreativas con un 91% de alcance y una dedicación promedio de 2 horas y 14 minutos, seguida por la interacción social presencial que convoca al 77% de las personas mayores. Por otro lado, el descanso exclusivo o la meditación ganan terreno con el avance de los años, llegando a involucrar al 61% de quienes superan los 80 años.

Desigualdades de género y socioeconómicas

El reporte identifica que el acceso a un ocio con propósito no es una elección puramente individual, sino que está condicionado por barreras estructurales y desigualdades de género acumuladas. Las mujeres aparecen sobrerrepresentadas en perfiles de ocio restringido debido a la persistente sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que no cesa en la vejez. 

Esta realidad se traduce en que las personas que realizan tareas domésticas descansan, en promedio, cerca de 45 minutos diarios menos que quienes no tienen esa carga. Asimismo, la brecha educativa se manifiesta como el factor más pronunciado en la participación social, donde quienes poseen educación superior destinan más de media hora diaria adicional a actividades grupales y deporte frente a quienes cuentan con educación básica.

Perfiles de ocio y satisfacción

El estudio utilizó un análisis de clases latentes para identificar cuatro perfiles de comportamiento:

  1. Ocio diverso: Personas con alta participación en cultura, redes sociales y deporte (el grupo con mayor satisfacción vital).
  2. Ocio relacional: Centrado en vínculos sociales y tecnologías.
  3. Ocio reposado: Orientado a la interacción cercana y el descanso.
  4. Ocio restringido: Caracterizado por bajas probabilidades de participación en casi cualquier actividad debido a falta de tiempo, salud o recursos.

Asimismo, el documento advierte sobre el riesgo de la “lógica productivista” del envejecimiento activo. Valentina Jorquera, Investigadora y Coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC – Confuturo, advierte en el reporte que el ocio debe ser valorado por el placer personal que reporta y no solo por su utilidad para la salud física. “El desafío es asegurar que los años ganados en esperanza de vida sean habitados con autonomía y sentido, reconociendo el descanso y el disfrute como derechos legítimos”, concluye el informe.

Frente a esta realidad, Mauricio Fasce, Gerente General de Compañía de Seguros Confuturo, afirma que “uno de los principales objetivos del Observatorio del Envejecimiento es precisamente el poner a disposición de tomadores de decisiones -tanto públicos como privados- información que dé cuenta de la realidad que viven las personas mayores del país, de manera de generar los cambios necesarios para transitar hacia una sociedad que valore a todos sus habitantes, sin importar su edad, y que brinde productos y servicios que respondan a las nuevas necesidades de un país que vive más, y merece vivir mejor”.

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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Solo un tercio de los mayores de 70 años<br>participó de actividades culturales en el último
Solo un tercio de los mayores de 70 años
participó de actividades culturales en el último

● A diferencia de los jóvenes, donde el 98% de quienes tienen entre 15 y 19 años
declaró haber sido parte de este tipo de instancias, la cifra desciende en un
36,6% en personas 70+.
● Inseguridad nocturna, falta de compañía y desigualdades territoriales emergen
como las principales barreras que limitan el acceso a la cultura en la vejez.


Santiago, xx de enero de 2026.- El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo
presentó su nuevo reporte, “Radiografía a la participación cultural de las personas
mayores: Hacia una agenda inclusiva”. El estudio, basado en la Encuesta Nacional de
Participación Cultural 2024 y una exploración cualitativa, analiza cómo el envejecimiento
demográfico demanda una oferta de actividades artísticas y patrimoniales que promueva
el bienestar y la integración social.


El documento indica que la participación en instancias como teatro, cine o museos en
Chile disminuye de manera sostenida a lo largo del ciclo vital. Mientras que en el grupo
de 50 a 59 años esta alcanza un 67,2%, desciende a un 51% entre los 60 y 69 años, y
llega a su nivel más bajo -36,6%- en las personas mayores de 70 años.


“Los datos revelan que la caída en la participación no responde a una falta de interés,
sino más bien a barreras del entorno. El hecho de que el 70,4% de las personas mayores
de 70 años presente una baja variedad de actividades da cuenta de que la oferta actual
no está logrando sortear obstáculos como la falta de redes de apoyo, la inseguridad, la
movilidad reducida y otras limitaciones funcionales, así como brechas territoriales que
afectan especialmente a quienes viven en contextos con menor acceso a infraestructura
y servicios. Estos factores condicionan su disposición y posibilidad real de participar”,
comenta Valentina Jorquera, coordinadora e investigadora del Observatorio del
Envejecimiento UC-Confuturo.


En este contexto, el espacio digital emerge como un ámbito con potencial para ampliar
las oportunidades de participación. Según los datos, el 82% de las personas entre 60 y
69 años declara haber participado en actividades culturales digitales, proporción que
alcanza al 58% entre quienes tienen 70 años o más. Estas cifras muestran que existe
una puerta de entrada relevante, aunque su aprovechamiento requiere abordar la brecha
de inclusión digital no sólo en términos de acceso, sino también de uso, habilidades y
apropiación efectiva de las tecnologías.


“La evidencia cualitativa muestra, además, una clara preferencia por formatos híbridos,
donde la virtualidad actúa como complemento —y no como reemplazo— de la
presencialidad, especialmente cuando se trata de actividades culturales que favorecen el
vínculo social y el sentido de pertenencia”, añade la coordinadora e investigadora del
Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.

Esta disminución no solo es en frecuencia, sino también en diversidad: la mayoría de
este grupo asiste apenas entre 1 y 3 veces al año a alguna actividad. Además, las
desigualdades socioeconómicas profundizan la brecha: el 71,9% de los mayores con
educación superior participa en cultura, frente a un 43,7% de quienes solo cuentan con
educación secundaria.


El análisis cualitativo identificó que la voluntad de participar está condicionada por el
entorno. La inseguridad y la falta de compañía son inhibidores clave, dado que la
mayoría de las experiencias culturales en la vejez son colectivas: el 91,4% asiste al cine
acompañado y el 89,5% va a conciertos de música en vivo. Y la falta de redes cercanas
limita tanto la percepción de seguridad como la disposición a asistir.


Por su parte, Mauricio Fasce, gerente general de Confuturo, menciona que “es
fundamental comprender que participar en actividades culturales durante la vejez tiene
efectos protectores frente al deterioro cognitivo y contribuye a mitigar la soledad. Sin
embargo, para que este beneficio sea real, debemos territorializar la oferta y fomentar
que las personas puedan tener espacios para desarrollarse tanto en el ámbito laboral
como en el social”.


Pese a ello, ciertas actividades resisten el retraimiento por su cercanía y componente
relacional, como la artesanía, que es la actividad más visitada por las personas mayores
(50,7%), destacando por su asequibilidad y ubicación en entornos cercanos. Por otro
lado, un 58% de los mayores de 70 años interactúa culturalmente en línea,
principalmente escuchando música o viendo películas. Además, actividades como el cine
(91,4%) y la música en vivo (89,5%) se realizan mayoritariamente de forma
acompañada, subrayando que la cultura se sostiene en la interacción social.


El reporte concluye que para asegurar el derecho a la cultura en la vejez, se requiere
una oferta que considere la movilidad y la seguridad. Actualmente, mientras el 53,8% de
los usuarios llega a una biblioteca en menos de 15 minutos, un 29,4% debe viajar hasta
una hora para visitar un museo, lo que dificulta la autonomía física.

Además, destaca que la cultura en la vejez mitiga la soledad y tiene efectos protectores
frente al deterioro cognitivo. Sin embargo, para que este bienestar sea efectivo, el
estudio recomienda:

  • Territorializar la oferta: acercar las actividades a los barrios para reducir los tiempos de traslado, siendo este un factor decisivo en la participación.

  • Mejorar la difusión: crear plataformas de información accesibles y utilizardispositivos locales (como CESFAM o juntas de vecinos) para llegar a quienes no usan redes digitales.
  • Promover espacios intergeneracionales: fomentar instancias donde laspersonas mayores sean reconocidas como creadoras y transmisoras de cultura, y no solo como espectadoras.
  • Seguridad y movilidad: Ajustar horarios y facilitar el transporte para asegurar que la oferta sea realmente asequible para todos.


Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo
El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de
Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar
información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que
permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez
y el envejecimiento de los chilenos.

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En padrón electoral: Personas de 60 a 79 años aumentaron 35% entre 2013 y 2021 y se convierten en bloque electoral clave de cara a las elecciones 
En padrón electoral: Personas de 60 a 79 años aumentaron 35% entre 2013 y 2021 y se convierten en bloque electoral clave de cara a las elecciones 

Según el último reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo:

  • Entre 2013 y 2021, el número de personas de 60 a 79 años inscritas en el padrón electoral aumentó en un 35%, llegando a más de 3 millones de potenciales votantes. 
  • En el Plebiscito de Salida de 2022, el segmento 60+ concentró más de 3,2 millones de votos, posicionándose como uno de los segmentos más numerosos y decisivos del electorado.

Santiago, 15 de noviembre de 2025.– El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo presentó su más reciente reporte, “La voz electoral de los mayores: cómo cambia la participación electoral en una sociedad que envejece“, un análisis sobre la participación política formal de las personas mayores en Chile. El documento destaca que el envejecimiento demográfico se traduce en un creciente peso de este grupo en el electorado nacional, configurando un actor clave en la democracia.

El estudio, basado en datos del SERVEL, reveló que la composición etaria del padrón electoral ha cambiado progresivamente entre 2013 y 2021:

  • El grupo de 60 a 79 años pasó de poco más de 2,3 millones a más de 3,1 millones de inscritos en el padrón, un incremento cercano al 35%.
  • El número de personas de 80 años y más inscritas aumentó de 530 mil a casi 700 mil.

Este crecimiento se refleja también en la participación efectiva: en la primera vuelta presidencial de 2021, los votantes mayores de 60 años sumaron 1.849.866, superando ampliamente a los 1.237.158 votantes jóvenes de 18 a 29 años. La alta participación del electorado mayor se asocia con un fuerte sentido del deber cívico, percepción que supera el 90% en este grupo etario.

Adicionalmente, los datos del SERVEL muestran que, en las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2013, 2017 y 2021, la participación electoral aumenta progresivamente con la edad, alcanzando su punto máximo entre los 65 y 69 años, para luego descender levemente en los grupos más longevos. Por ejemplo, en 2013 más del 69% de las personas inscritas entre los 65 y 69 años ejercieron su derecho a voto; esta proporción fue del 67% en 2017 y del 64% en 2021, lo que confirma que el tramo de 65 a 69 años concentra de forma sostenida las tasas más altas de participación del electorado chileno.

Si bien la edad sigue siendo uno de los predictores más robustos de la participación política formal, el reporte identifica una convergencia generacional en la última década: las personas más jóvenes (18 a 19 años) registraron aumentos sostenidos en su participación, pasando de un 29 en en 2013 a un 41% en 2021 para la primera vuelta. En contraste, los tramos de población mayor (60+) mostraron una disminución paulatina en las tasas de participación en primera vuelta, en parte, influida por el impacto de la pandemia de Covid-19. La reducción de la brecha generacional en la participación electoral se explicaría por la reactivación del voto joven en contextos de alta movilización, mientras la participación de las personas mayores se mantiene en niveles consistentemente altos.

Aun cuando las personas mayores exhiben una fuerte adhesión al deber cívico, la desconfianza institucional se mantiene elevada en todos los grupos etarios. Por ejemplo, el 80,7% de los mayores de 60 años reporta “nada” o “poca” confianza en el Congreso. No obstante, a diferencia de los jóvenes, su participación política tiende a estar menos condicionada por la satisfacción con la democracia y más asociada a una convicción de responsabilidad ciudadana.

El reporte también pone foco en la cuarta edad, es decir, personas 80+, donde la participación disminuye significativamente, llegando al 27% en la primera vuelta de 2021. Esta menor participación no se explicaría sólo por limitaciones físicas, sino por una combinación de factores, entre ellos la motivación y la autoeficacia política, el acceso a información y el apoyo social o práctico disponible. En este sentido, la asistencia y el acompañamiento —por parte de familiares, redes cercanas o personas cuidadoras— pueden marcar la diferencia entre votar o abstenerse, especialmente en edades más avanzadas. 

“El envejecimiento de la población está transformando la agenda pública. Por esto, es importante que las voces y necesidades de las personas mayores estén efectivamente representadas. El reporte muestra la relevancia del voto de las personas mayores y la importancia de avanzar hacia una mayor convergencia generacional en la participación política. Esto contribuye a fortalecer la agencia política y la legitimidad del sistema, reconociendo que, más allá del peso electoral de este grupo, el desafío es construir una mirada de propósito común y compromiso intergeneracional”, señala Valentina Jorquera, investigadora y coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.”

“La longevidad no es solo un tema de salud o pensiones, es también un fenómeno de relevancia política y social. Las personas mayores son hoy el bloque de votantes más numeroso y constante en Chile. Esto demanda que la clase política, y toda la sociedad, integre de manera profunda sus necesidades, experiencias y visiones en la agenda pública”, afirma Mauricio Fasce, Gerente General de Confuturo. 

Para asegurar que la fuerza electoral de la población mayor continúe activa, el reporte recomienda: acceso simplificado a la información electoral a través de canales tradicionales como prensa, TV o radio y digitales adaptados; apoyo logístico en la votación, asegurando que los locales de votación se mantengan cercanos a los puntos de residencia, especialmente en zonas rurales o de alta concentración de personas mayores, además de fomentar el apoyo logístico desde las comunidades, mediante redes vecinales o municipales que faciliten el traslado y acompañamiento de personas mayores, especialmente aquellas en situación de movilidad reducida. También, se destaca fortalecer la autoeficacia política y la confianza institucional a través de transparencia, rendición de cuentas y programas de educación cívica; fomentar la participación en espacios más allá del voto, como consejos vecinales y mecanismos de consulta ciudadana.

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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Personas sobre 60 años serán el grupo etario más numeroso en 2044
Personas sobre 60 años serán el grupo etario más numeroso en 2044

Según el último reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo:

Personas sobre 60 años serán el grupo etario más numeroso en 2044

  • De acuerdo con el último Censo, este grupo alcanzó el 19,8% en 2024, casi el doble que en 1992. 
  • Si se compara con los demás tramos etarios —0 a 19 años, 20 a 39 años y 40 a 59 años—, hacia 2044 las personas de 60 años y más serán el grupo más numeroso del país.
  • La velocidad de este cambio es única en Sudamérica y plantea desafíos urgentes para la planificación social y económica.

Santiago, 4 de noviembre de 2025.– El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo presentó su más reciente reporte, “Chile Envejece: Dinámicas demográficas recientes y desafíos para el futuro“, un análisis detallado de la transición demográfica del país a la luz de los datos del Censo 2024. El estudio revela destaca que Chile se consolida como una de las sociedades más envejecidas del Cono Sur, un fenómeno que plantea urgentes desafíos y nuevas oportunidades.

El reporte revela que el país experimenta un envejecimiento acelerado y singular. La población de 60 años o más alcanzó el 19,8% en 2024, casi duplicando su proporción respecto de 1992, cuando representaba el 9,8%. Este crecimiento ha sido particularmente pronunciado en los grupos de mayor edad, con la población de 80 años o más, también conocida como la “cuarta edad”, pasando de 176 mil en 1992 a más de 590 mil en 2024. Con estos datos, Chile se ubica en una etapa de “envejecimiento avanzado” y se proyecta que ingresará a la categoría de “envejecimiento muy avanzado” entre 2027 y 2028.

Esta transformación etaria ha reconfigurado la estructura demográfica del país. Mientras que la pirámide poblacional de 1992 era progresiva (forma piramidal), reflejo de una alta natalidad, el Censo 2024 muestra una estructura más estacionaria, con una base angosta y un ensanchamiento en los tramos de edad media y adulta mayor. El nuevo estudio proyecta un punto de inflexión en 2044, cuando el grupo de personas de 60 años y más se convertirá en el segmento etario más numeroso, superando en número a los tramos de 40 a 59 años, 20 a 39 años y 0 a 19 años, con un total estimado de más de 6,2 millones de personas.El nuevo estudio proyecta un punto de inflexión en 2044, cuando el grupo de personas de 60 años y más se convertirá en la cohorte más numerosa, superando los 6,2 millones de personas mayores.

El envejecimiento no ocurre de manera homogénea. Mientras que la mayoría de las comunas, 279 en total, experimentan un crecimiento poblacional con envejecimiento, 81 comunas —principalmente pequeñas y aisladas— pierden población joven y, al mismo tiempo, ven un aumento en la proporción de personas mayores. En tanto, comunas del litoral central, como El Tabo y Algarrobo, registran un envejecimiento acelerado impulsado por la llegada de personas mayores que buscan mejor calidad de vida.

Un aspecto clave del análisis es la feminización del envejecimiento. En 2024, el índice de feminidad para personas de 80 años y más alcanzó 166,7, lo que significa que por cada 100 hombres en este grupo etario hay casi 167 mujeres. Esta mayor presencia femenina en edades avanzadas, sumada al incremento de la longevidad, subraya la necesidad de políticas públicas con enfoque de género y adaptadas a los desafíos de los cuidados de largo plazo.

Valentina Jorquera, Investigadora y Coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, enfatiza que el envejecimiento no debe verse como un problema, sino como una expresión del desarrollo, que requiere una visión estratégica. “Este reporte es una invitación a asumir el desafío de construir un país preparado para la longevidad, con políticas públicas que aseguren bienestar y sostenibilidad social. La feminización de los grupos más longevos y la heterogeneidad territorial muestran que las estrategias deben ser diferenciadas y adaptadas a las realidades locales. Mirando hacia el futuro, la clave está en transformar el envejecimiento en una oportunidad para fortalecer la cohesión social, aprovechar la experiencia de las personas mayores y garantizar una sociedad inclusiva y resiliente frente a los cambios demográficos”. El documento llama a integrar este fenómeno en la planificación urbana, los sistemas de salud y las políticas de protección social, reconociendo la diversidad de las realidades territoriales del país.

Por otro lado, Mauricio Fasce, Gerente General de la Compañía de Seguros de Vida Confuturo, afirma que “En Confuturo creemos firmemente que la longevidad debe ser sinónimo de oportunidades. Las personas mayores no solo son una mayoría creciente en nuestro país, sino también una fuente invaluable de experiencia y conocimiento. Por eso, promovemos que quienes puedan y quieran seguir activos laboralmente, tengan las herramientas y espacios para hacerlo. Invitamos tanto al mundo público como privado a sumarse a esta visión, fomentando la participación laboral y la creación de entornos intergeneracionales que enriquezcan a los equipos y fortalezcan el tejido social del país.”

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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“Soledad No Deseada”: Casi la mitad de la población mayor declara sentirse en soledad
“Soledad No Deseada”: Casi la mitad de la población mayor declara sentirse en soledad
  • Según la OMS, la soledad y el aislamiento social aumentan el riesgo de sufrir muerte prematura, desarrollar demencia, infarto o enfermedades vasculares.
  • De acuerdo al nuevo reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, en Chile, la soledad afecta al 49,2% de los adultos mayores y el 56% presenta un alto riesgo de aislamiento social. Un 30,7% experimenta ambos problemas simultáneamente.

Santiago, 27 de junio de 2025. El último reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, llamado: “Soledad No Deseada y Aislamiento Social en la Vejez: Prevalencia, Factores de Riesgo y Estrategias de Acción”, analiza estas temáticas, demostrando un impacto significativo en la población mayor, explorando sus definiciones, factores asociados y entrega posibles estrategias para poder abordarlas de mejor manera. 

De acuerdo con el informe, en Chile, la soledad no deseada afecta al 49,2% de los adultos mayores, y el 55,5% presenta un alto riesgo de aislamiento social, mientras que un 30,7% experimenta ambos problemas simultáneamente. Uno de los indicadores más preocupantes es que un 28% de las personas mayores reportan tener solo una o dos personas cercanas en su red, lo que las deja particularmente expuestas a situaciones de aislamiento.

El estudio recalca la importancia de distinguir entre la sensación de soledad -que es una percepción subjetiva de falta de compañía-, y el aislamiento social, que implica una pérdida o ineficacia de las redes para brindar apoyo práctico. Esta distinción es clave para comprender sus efectos diferenciados: mientras la soledad está más asociada a la salud mental y el bienestar emocional, el aislamiento se relaciona con consecuencias físicas y sociales.

Es por lo anterior que ambos fenómenos han sido indicados como factores de riesgo de morbilidad y mortalidad, lo que refuerza la importancia de afrontarlos desde una perspectiva de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la soledad no deseada y el aislamiento social aumentan el riesgo de demencia en un 50%, el riesgo de infarto o enfermedades cardiovasculares en un 30%, y el de muerte prematura en un 25%.

En Chile, los resultados de la Encuesta de Bienestar Social 2023 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia muestran que un 9,3% de la población mayor de 18 años se siente sola “siempre o casi siempre”, y un 25,4% lo experimenta “a veces”. La mayor prevalencia se da en el grupo de 45 a 59 años (10,7%), lo que demuestra que la soledad no es exclusiva de la vejez, aunque el aislamiento sí lo es.

Respecto a éste último, el informe del Observatorio revela que el aislamiento tiende a aumentar con la edad, alcanzando su punto más alto en el grupo 80+, con una prevalencia 14 puntos porcentuales mayor que en el grupo de 60 a 69 años. Además, existen importantes brechas educativas: las personas con solo enseñanza básica presentan un riesgo de aislamiento 11 puntos mayor que quienes tienen enseñanza media, y 23 puntos mayor que quienes completaron educación superior.

Cabe destacar que, tanto en la experiencia de la soledad como el aislamiento social en las personas mayores, está influienciada por factores como el sexo, el estado civil, el nivel educativo, la convivencia y la percepción de salud. En cuanto a la soledad, las mujeres reportan una mayor prevalencia, sin embargo esto también depende de si viven acompañadas, tienen pareja o cómo evalúan su salud. Un 65,5% de los hombres sin pareja se siente solo, frente al 33% con pareja. En mujeres, la diferencia es menor: 58,5% sin pareja y 45,3% con pareja. 

Respecto a la cohabitación: Un 65,1% de los hombres que viven solos experimenta soledad, frente a un 38,4% de quienes viven acompañados. Entre las mujeres, la tendencia es similar, aunque con una brecha menor: 60,7% de quienes viven solas reportan soledad, frente al 50,4% de las que viven acompañadas. Los datos indican que vivir acompañado marca una diferencia en la prevalencia de la soledad, especialmente en los hombres. 

La salud también influye. En hombres, sólo un 34,5% de quienes evalúan su salud como buena se siente solo, frente a más del 59% entre quienes la consideran regular o mala. Para las mujeres, estas cifras ascienden al 43,5% y 62,3%, respectivamente. A peor salud, más soledad reportada, especialmente en mujeres.

El aislamiento también muestra tendencias similares: Entre los hombres, la prevalencia de aislamiento es 9 puntos porcentuales mayor en quienes no tienen pareja, 58,8%, en comparación con aquellos que sí la tienen 49,7%. Esta diferencia no se observa en las mujeres, en quienes el tener o no pareja no parece modificar de forma significativa el riesgo de aislamiento.

La salud también marca una distinción. Entre las mujeres que reportan buena salud, el riesgo de aislamiento es considerablemente menor que entre aquellas que perciben su salud como mala, con una diferencia de 14,8 puntos porcentuales. En el caso de los hombres, la brecha también es significativa, aunque algo menor, alcanzando los 10,7 puntos.

Mauricio Fasce, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, comenta que: “a través de la alianza que establecimos desde hace 5 años con la Universidad Católica, nos hemos propuesto contribuir con información de calidad respecto de la realidad de las personas mayores en el país, que apoye la toma de decisiones en el mundo público y privado, con el objetivo de promover mejoras en su calidad de vida y bienestar”. 

En la misma línea, Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, menciona que “este nuevo reporte nos entrega información relevante sobre un tema fundamental y de creciente preocupación en Chile y en el mundo. Especialmente porque tiene que ver con el bienestar subjetivo y calidad de vida de este segmento. Esperamos que este reporte, al igual que los anteriores,  contribuya a que las autoridades del mundo público y privado puedan conocer la realidad de las personas mayores al momento de crear nuevas políticas, e iniciativas que promuevan el bienestar y la calidad de vida”.

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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A nivel nacional: Casi 3 de cada 4 personas mayores en Chile reporta al menos una enfermedad crónica
A nivel nacional: Casi 3 de cada 4 personas mayores en Chile reporta al menos una enfermedad crónica

En el país, 1 de cada 2 personas mayores de 60 años reportan tener hipertensión, mientras que un 27% declara vivir con diabetes, un 21,5% con dolor crónico y un 14,6% con depresión. Además, un 16% de este grupo señala consumir seis o más medicamentos de manera regular.

Santiago, 27 de marzo de 2025. El último reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, llamado: “Viviendo con Enfermedades Crónicas: Perspectivas desde la Población Mayor” revela el impacto que tiene la morbilidad en las personas mayores en Chile, así como desafíos en su tratamiento y calidad de vida. 

Según el informe, un 52,4% de las personas mayores de 60 años en Chile reporta sufrir hipertensión, un 27% diabetes y un 21,5% enfermedades asociadas al dolor crónico. Además, este segmento puede enfrentar multimorbilidad con más de cinco enfermedades crónicas, aumentando la complejidad del tratamiento y los costos asociados. 

En Chile, un 29,2% de la población de personas mayores reporta una enfermedad crónica, mientras que un 22,7% reporta dos, un 12,6% reporta tres, y un 10,2% reporta cuatro o más enfermedades. 

Existen diferencias entre hombres y mujeres. Mientras un 32,1% de los primeros no reporta enfermedades crónicas, esta cifra disminuye a un 20% para el género femenino. Éste a su vez, tiende a presentar un mayor número de enfermedades, donde un 6,3% reporta padecer 4 o más, frente a un 13,4% en el sexo femenino. 

El reporte también destaca la problemática de la polifarmacia, dando cuenta que un 16% de los adultos mayores consume seis o más medicamentos regularmente. Además, el gasto en salud para hogares con personas mayores asciende a $125.953 mensuales, lo que se refleja en un 10,7% del presupuesto total, y a pesar del sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), aún persisten barreras en el acceso a medicamentos y de especialistas, principalmente en zonas rurales y regiones. 

Según la Encuesta de Calidad de Vida 2022, el 60% de los adultos mayores en Chile declaran estar muy preocupados por la posibilidad de llegar a depender de otras personas. Por su parte, los entrevistados del informe ratifican esta preocupación y la vinculan directamente con la importancia de mantener sus tratamientos. 

El informe también incorpora una dimensión cualitativa, que profundiza en las experiencias de vivir con enfermedades crónicas desde la perspectiva de las personas mayores. Los testimonios recabados evidencian que el diagnóstico no solo afecta la salud física, sino también el bienestar emocional, generando incertidumbre sobre la autonomía futura. La calidad de la relación con el equipo médico, el apoyo familiar y la adopción de rutinas de autocuidado emergen como factores centrales para sobrellevar una condición de salud crónica. Además, los entrevistados destacan la importancia de fortalecer las políticas públicas que promuevan el envejecimiento activo y mejoren el acceso a servicios de salud oportunos y de calidad.

El gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, Christian Abello, comenta que “el envejecimiento de la población es un desafío que nos acompañará de manera progresiva, y contar con información respecto a las diversas temáticas relevantes para este segmento, como es la realidad que viven en el ámbito de la salud y las patologías que los afectan, creemos como compañía que es fundamental para poner el tema en relevancia y que tanto el mundo público como privado considere esta información para tomar más y mejores decisiones en materia de programas sociales y políticas públicas, de manera de contribuir a un envejecimiento activo y saludable de nuestra sociedad”.

En la misma línea, Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, menciona que “este nuevo reporte nos entrega información clave para entender las necesidades que tienen las personas mayores en nuestro país en materia de salud, y da cuenta de la compleja situación que enfrenta un importante porcentaje de ellas, lo que a su vez tiene repercusiones en términos emocionales y económicos, relevando la importancia de mirar estos temas como multifactoriales, ya que requieren de un trabajo mancomunado para que existan soluciones realmente efectivas que permitan garantizar una mejor atención en salud y promover el bienestar de este grupo etario”. 

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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Matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024
Matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024
  • Esta cifra evidencia un incremento en el acceso y la participación de este grupo etario en niveles educativos avanzados, particularmente en institutos profesionales.
  • A nivel de educación básica y media, el número de beneficiarios de programas y proyectos educativos para personas mayores de 50 años se ha más que cuadruplicado en los últimos 12 años, reflejando un crecimiento significativo en su alcance.
  • Un desafío histórico es el analfabetismo. Un 13,8% de los mayores de 80 años no sabe leer ni escribir y este porcentaje se eleva a 15,4% en zonas rurales. 

Santiago, 20 de enero de 2025. El reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, llamado: “Personas mayores de 50 años al aula: Tendencias de participación en espacios de educación formal”, analiza la participación de personas mayores de 50 años en la educación formal en Chile, considerando datos como la alfabetización, los niveles educativos alcanzados, las modalidades de enseñanza y las diferencias de género. 

El estudio menciona que las personas mayores presentan niveles educativos más bajos en comparación con generaciones más jóvenes. Esto se ve reflejado en la Encuesta CASEN 2022, en donde un 3,1% de las personas entre 55 y 59 años no sabe leer o escribir, cifra que va aumentando con la edad, alcanzando un 13,8% en el grupo de 80 años o más. En personas mayores de 60, el analfabetismo alcanza el 15,4% en zonas rurales, mientras que en áreas urbanas disminuye en casi 10 puntos porcentuales. Esta condición está estrechamente relacionada con la pobreza, profundizando desigualdades estructurales. 

Además, se comenta también que la matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024, alcanzando casi 27 mil estudiantes, siendo los institutos profesionales los que concentran el mayor porcentaje de inscritos, con un 42,3%, seguidos de universidades privadas con un 27,9%. Esta realidad plantea un nuevo desafío: la intergeneracionalidad en el aula, la que, a pesar de sus beneficios, como el fomento de aprendizajes mutuos, también presenta barreras, como es la adaptación tecnológica y los prejuicios relacionados con la edad. 

Existen varias motivaciones de personas mayores de 50+ para volver a estudiar, como la mejora de oportunidades laborales, realización personal y socialización, entre otras, sin embargo, también se encuentran obstáculos como la escasez de tiempo, limitaciones tecnológicas, costos, discriminación etaria y falta de programas adecuados. 

Sin embargo, el sistema educativo chileno ha desarrollado diversas modalidades y programas de reescolarización, englobadas en lo que se conoce como Educación para Personas Jóvenes y Adultos (EPJA). Estas iniciativas buscan proporcionar vías flexibles para que las personas mayores de 18 años, con escolaridad incompleta o sin educación formal, puedan completar sus estudios.

También existen otras iniciativas, como el Plan de Alfabetización Contigo Aprendo, que se inició en 2020 y que está dirigido a personas mayores de 15 años que sepan leer y escribir, pero que no hayan asistido a la escuela o completado sus estudios básicos; o el Programa Aprende Mayor, enfocado a personas mayores de 60 años que buscan completar su educación básica, el cual es gratuito, de alcance nacional y liderado por SENAMA, MINEDUC y Banco Santander. 

Esto ha generado un aumento considerable en el número de beneficiarios de programas educativos dirigidos a personas mayores de 50 años. En los últimos 12 años, estos programas han registrado un crecimiento del 364% en su cobertura, pasando de 9.154 a 42.478 beneficiarios en 2024.

Para Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, “este nuevo reporte revela la importancia de la continuidad de los estudios en todas las generaciones, especialmente considerando el impacto que ésta puede tener en la trayectoria de vida de las personas y -a su vez- en su bienestar. Por ello, en Confuturo desde el año 2020 desarrollamos un Portal de Formación gratuito, abierto a toda la comunidad, pero con especial foco en temáticas de interés del segmento 60+, donde ofrecemos más de 45 cursos a través de los cuales buscamos que las personas puedan adquirir nuevas herramientas para su día a día y así contribuir a mejorar su calidad de vida”.

En la misma línea, Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, comenta que “la educación superior no solo enriquece el desarrollo personal, sino que promueve la integración intergeneracional y refuerza la cohesión social. Es esencial fomentar políticas que faciliten el acceso y permanencia de los mayores en estas instancias formativas”.

El informe subraya la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida para garantizar un envejecimiento activo, reducir desigualdades y fortalecer el tejido social.

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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Personas mayores, el grupo más participativo en procesos eleccionarios, pero con una menor participación entre candidatos
Personas mayores, el grupo más participativo en procesos eleccionarios, pero con una menor participación entre candidatos
  • 27% del padrón electoral total de las elecciones de octubre de 2024, corresponde a personas sobre los 60 años, sin embargo, solo un 22,1% de los candidatos a alcalde y un 18,8% de los postulantes a concejal pertenecen a este segmento etario.
  • Chile se encuentra en un proceso acelerado de envejecimiento, y se proyecta que para el 2050, habrá casi 7 millones de ciudadanos mayores, cerca de un 32% de la población.

Santiago, 25 de octubre de 2024. El reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, llamado: “Población Mayor: Fuerza votante”, analiza la participación de personas mayores en los procesos eleccionarios en Chile, tanto en relación con cómo ejercen su derecho a voto, así como en su presencia en candidaturas y cargos de representación política.

El estudio arroja que, considerando el contexto de la diversidad territorial y etaria de Chile, las personas entre los 60 y 74 años son las que presentaron los niveles más altos de participación.

Un ejemplo de lo anterior se observó en las elecciones municipales del año 2021, donde se evidenció que la mayor proporción de votantes se concentró en los grupos etarios de entre 60 y 74 años, con un peak en el grupo de 65 a 69 años. En la primera vuelta, el 56,4% de las personas de este rango ejerció su derecho a voto, mientras que, en la segunda vuelta, la cifra aumentó a 64,1%.

Sin embargo, las estadísticas muestran que personas mayores no mantienen esta participación cuando se trata de espacios de debate formal, ya que, en proporción de candidatos por grupo etario, y observando las próximas elecciones del sábado 26 y domingo 27 de octubre de 2024, para el cargo de alcaldes sólo un 17% de los candidatos tienen entre 60 y 69 años, mientras que el 4,8% corresponde a personas mayores de 70 años, y esta cifra se reduce a un 0,3% en el tramo de 80 años o más.

Además, estas cifras disminuyen aún más en otros cargos de elección democrática. Por ejemplo, para candidatos a concejal, un 14,3% tiene entre 60 y 69 años, mientras que el 4,3% se encuentra en el grupo entre 70 y 79 años. Por otro lado, en cuanto a Gobernaciones Regionales, el 14,9% de los candidatos corresponden a 60+, y tan solo un 2% tiene entre 70 y 79 años.

En términos de tasas, esto implica que, por cada 100.000 habitantes pertenecientes al segmento de personas mayores, sólo hay 90,2 candidatos, mientras que en el segmento de 18 a 59 años esta cifra se incrementa a 123,7 candidaturas.

Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, comenta que “una vez más somos testigos de la importancia de mirar a este segmento de la población, el cual dado el cambio demográfico que experimenta el país, crecerá de manera importante los próximos años. Por ello, se vuelve fundamental el compromiso de las municipalidades y los gobiernos locales, con las personas mayores, implementando programas o impulsando políticas públicas que reconozcan sus necesidades y contribuyan a mejorar su bienestar y calidad de vida, propósito que compartimos como Compañía”.

En la misma línea, Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, explica que “es esencial visibilizar el envejecimiento a nivel comunal. Actualmente, de las 346 comunas registradas en Chile, el 23,1% -lo que corresponde a unas 80 comunas- tiene una población mayor que representa al menos el 25% de su comunidad total. Y las proyecciones para el año 2035 sugieren que este porcentaje aumentará significativamente, alcanzando el 73,7%, lo que significa que 255 comunas tendrán una población mayor equivalente a un cuarto o más de sus habitantes”.

De acuerdo con el reporte, un 27% del padrón electoral total de las elecciones de los días 26 y 27 de octubre de este año, corresponde a personas mayores de 60 años, lo que refleja una alta presencia de este segmento etario en las votaciones.

Sobre el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo

El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de Seguros Confuturo y la Universidad Católica de Chile. Se estableció con el objetivo de visibilizar información relevante sobre los adultos mayores en el país, a través del desarrollo de estudios que permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez y el envejecimiento de los chilenos.

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Trabajadores mayores de 60 años aún no<br>recuperan los niveles de empleo prepandemia
Trabajadores mayores de 60 años aún no
recuperan los niveles de empleo prepandemia

La tasa de ocupación de la población mayor había crecido del 28% al 36%
entre 2010 y 2019, sin embargo, se redujo drásticamente a un mínimo
histórico del 27% durante la pandemia, según datos de la Encuesta
Nacional de Empleo.

Santiago, 14 de octubre de 2024. El reporte N°32 “Empleo formal después
de la edad legal de jubilación ¿una realidad minoritaria?” del Observatorio
del Envejecimiento UC-Confuturo, analiza la realidad nacional del empleo en las
personas mayores, luego de la edad legal de jubilación. Esto, en un contexto
marcado por el envejecimiento progresivo de la población.
El nuevo reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo analiza las
cifras de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) durante el periodo que va del
año 2010 al 2023, específicamente en lo que respecta a la participación de las
personas mayores de 60 años en la población ocupada, la cual ha crecido 8,8%
en los últimos 13 años, completando así un 12,7% del total de ocupados hoy en
día.
Para el trimestre junio-julio-agosto de 2024, hay más de un millón de personas
mayores de 60 laboralmente activas, sin embargo, esta mayor participación
laboral de personas mayores no se da en iguales proporciones entre el empleo
formal e informal, si se compara con los otros rangos etarios.
Al analizar el período que va entre los años 2019 y 2024, según la ENE, las tasas
de ocupación informal tienden a ser menores al 30% para el caso de población
entre 50 y 59 años, mientras que, para personas entre 60 y 64 años, ésta
aumenta a un 34%. Luego de los 65 años este índice alcanza un 53%, y
aumenta a 63% para el caso de los mayores de 70 años.
El empleo informal corresponde a todo trabajo remunerado, tanto autoempleo
como empleo asalariado, que no esté registrado, regulado o protegido por
marcos legales o normativos, así como también trabajo no remunerado llevado a
cabo en una empresa generadora de ingresos. Es decir, las personas en la
medida que envejecen se ven expuestos a empleos de peor calidad.

El gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, Christian Abello,
comenta que “parte de nuestro compromiso con contribuir a mejorar el bienestar
y la calidad de vida de las personas mayores del país, tiene que ver con
promover espacios para que el talento senior siga estando presente en la
organización, dado el valor que brindan en términos de experiencias y
conocimientos, así como también en el bienestar de quienes deciden mantenerse
activos laboralmente. Y conocer la realidad que existe respecto a este tema con
una mirada centrada en las personas 60+, creemos que es fundamental para
promover tanto en en el mundo público como privado, mayores y mejores
alternativas respecto a esta temática”.

En la misma línea, Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del
Envejecimiento UC-Confuturo, explica que “viéndolo desde una mirada regional,
las mayores tasas de ocupación laboral luego de la edad legal de jubilación se
registran en la Región de Aysén con un 41%, mientras que la menor se
encuentra en Los Lagos con 17%. Para ocupados informales, La Araucanía
mantiene la mayor tasa de ocupación informal luego de la edad legal de
jubilación con un 60%, mientras que Magallanes presenta solo 33%. A su vez,
Los Ríos y Metropolitana cuentan con las tasas más altas de desempleo, con 7%
y 6% respectivamente.”
De acuerdo con el reporte, ​​en general, en Chile, la mayor proporción de
personas ocupadas informalmente después de la edad legal de jubilación
corresponde a mujeres, con un nivel educativo medio-bajo y que reside en zonas
rurales.
En el caso de las mujeres, la caída en la formalidad se detecta luego de la edad
legal de jubilación, en los grupos etarios posteriores a los 60 años, ya que, si el
69% de las mujeres entre 55 y 59 años ocupadas lo hacen de manera formal,
para aquellas entre 60 y 64 años este cae al 54%. Y solo el 36% de las
ocupadas de 70 años o más, lo hacen en empleos formales.
El informe además explica que, según evidencia internacional, la decisión de
mantenerse activo laboralmente después de la edad de jubilación está
influenciada por factores socioeconómicos, de salud y trayectoria laboral previa,
sin embargo, en contextos de alta informalidad laboral como en Chile, esta
decisión también se ve marcada por la precariedad y la falta de oportunidades
en empleos de calidad, repercutiendo en la seguridad económica de los
individuos como en la sostenibilidad de los sistemas de protección social.

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El Observatorio del Envejecimiento para un Chile con futuro nace de la alianza entre Compañía de
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permitan sensibilizar a la opinión pública y revelar tópicos de impacto social relacionados a la vejez
y el envejecimiento de los chilenos.

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